Ponerle precio a tu producto o servicio es una de las decisiones más estratégicas que tomarás. No se trata solo de autosostener tu proyecto, es también tu posicionamiento y el valor percibido de lo que ofreces. Aquí están las 6 preguntas clave que debes responder:
Tu precio comunica un mensaje antes de que el cliente experimente tu producto. Decide conscientemente en qué categoría quieres posicionarte:
Bajo costo: Te perciben como accesible y de entrada fácil. Atraes gran volumen de clientes, pero necesitarás vender mucho para ser rentable y autosostener tu proyecto. Tu promesa es democratizar el acceso a una solución.
Costo medio: Ofreces un balance entre calidad y accesibilidad. Atraes a personas que buscan buen valor sin comprometer calidad. Es una zona cómoda pero competida.
Alto costo: Te posicionas como premium, exclusivo o experto. Atraes menos clientes pero más comprometidos. Tu promesa es excelencia, transformación profunda o resultados excepcionales.
El dinero, en este caso, es la energía que va a poner la persona para entregarsela al producto o servicio que ofreces. He invertido poco, me importa poco. He invertido mucho, lo tengo que hacer.
💡 Pregúntate: ¿Con qué tipo de cliente quiero trabajar? ¿Qué percepción refuerza mi mensaje y mi marca?
El precio no existe en el vacío. Está íntimamente ligado a qué ofreces y a quién se lo ofreces.
Define tu producto:
Identifica a tu cliente ideal (Tu Avatar):